Feliz día de la MADRE GERTRUDIS

Aquí comienza nuestra historia. La familia Castañer y Seda se hallaba establecida en la ciudad de Mataró (Barcelona) desde sus más antiguos progenitores. De este matrimonio nacen: Marcos, Segismundo y Gertrudis. Marcos, hombre de fe, inteligente, sencillo, bondadoso y de gran corazón. Gertrudis, maravillosamente sencilla, que supo hacer de su vida, una sintonía de amor a Dios y a los hombres.

En España, en los años 1834 – 35 se decreta la desamortización. Mendizábal suprime casi todas las órdenes religiosas. El clima social es antirreligioso. Marcos, en estos momentos, siente la llamada a ser sacerdote. En Marsella, Génova y Roma estudia y trabaja. Lo que más le impresiona a nuestro padre fundador, en Roma, es la vida y el espíritu de San Felipe que descubre en sus visitas a San Jerónimo de la Caridad.

Como sacerdote y misionero apostólico, Marcos empieza su misión en España y comparte inquietudes apostólicas con su hermana Gertrudis.

Los hermanos Castañer y Seda supieron captar las necesidades de su tiempo. Mataró se va transformando. Gertrudis descubre que la sociedad de Mataró se va enriqueciendo pero, a la vez, crece la explotación. Se multiplican las fábricas textiles que cambiaron el aspecto de la ciudad y lo que es más importante: las costumbres, el ambiente, las personas.

Surge entonces la pregunta de Gertrudis: “¿Qué podemos hacer?” Es verdad que hay escuelas pero, estas niñas que trabajan en las fábricas no pueden asistir a ellas. Se corre la voz por las fábricas “Hay una señora, en la calle San José que. por las noches. se ocupa de enseñar a las niñas que trabajan.

Marcos y Gertrudis toman una gran decisión: “dedicar todo su patrimonio a la fundación, para educar y formar a las niñas obreras”.

Felipe Neri es guía espiritual pues, ambos hermanos, conectaron con este gran santo de corazón grande y audaz.

El Papa, Pio IX legaliza la obra fundada por Marcos y Gertrudis. El Papa lo recibe, se interesa y conmueve al escuchar el relato y los motivos de la fundación. El padre Marcos, feliz por el apoyo recibido del Papa, vuelve a Mataró e impulsa, junto con su hermana, la nueva fundación, apareciendo las primeras vocaciones y así, desde un espíritu de oración, caridad, sencillez y alegría de San Felipe Neri, Marcos y Gertrudis Castañer y Seda fundaron la Congregación de las Religiosas Filipenses en el año 1858, con el fin específico de la “Renovación cristiana de la sociedad” de acuerdo con las necesidades más urgentes de la Iglesia y con atención especial a los más necesitados”.

El Padre Marcos, muere el 25 de abril de 1878 y la Madre Gertrudis el 25 de mayo de 1881. Durante este tiempo, la Congregación ya ha pasado por distintos momentos y situaciones, no siempre fáciles pues, además coincide en esta época la revolución del 68 y tienen que salir de Mataró abandonando todos sus bienes. Se sitúan en Barcelona para iniciar una nueva andadura. Por cierto, no muy fácil. La Congregación permanece en Cataluña los primeros 50 años abriéndose a partir de 1907 a México, a otras regiones de España y más tarde a diversos países de América Latina y EE UU. En el año 2008 estamos participando en un proyecto Intercongregacional en Sudán del Sur en África.

En Baeza, ciudad en la que nos hicimos presentes en el año 1945, hemos desarrollado una larga tarea educativa, entrando en contacto con muchos niños y jóvenes de la cuidad y de los alrededores que, todavía hoy, siguen valorando todo lo que aquí se les ha comunicado y enseñado.

Las filipenses seguimos haciendo historia y manteniendo vivo el Carisma que hemos heredado de nuestros fundadores, pues en todas nuestras casas y obras siguen resonando hechos y palabras de los hermanos Marcos y Gertrudis Castañar y Seda.

El  edificio que alberga nuestro centro educativo ha sufrido una intensa transformación, como consecuencia de los distintos usos que ha tenido a lo largo de los siglos. En un principio fue el Palacio de los Ponce de León, más tarde de los Marqueses de Villarreal, convirtiéndose con posterioridad en la sede del asilo de ancianos “San José”, hasta su adquisición en 1925 por Lorenzo Moreno Tauste, que llevo a cabo importantes obras de reparación, transformándose su aspecto exterior. En 1940 paso a manos de la Orden de las Filipenses, acondicionándolo como colegio menor, función que aun desempeña. Del interior sólo se conserva original el patio Oda de finales del siglo XV, de doble galería, formada por arcos escarzanos sobre pilares achaflanados con capiteles. La primera planta tiene antepechos con decoración geométrica, siendo los escudos centrales una adición posterior. Sin fechar, destaca en la escalera una cúpula elíptica sobre pechinas, decoradas con escudos policromados.

Desde el inicio como centro de educación, las Religiosas Filipenses y el espíritu Filipense han sido el alma mater del centro. En sus inicios el colegio estuvo dedicado a  colegio menor de enseñanza, internado femenino, centro de media pensión y estudio, facilitando la atención a estudiantes de zonas de la provincia de Jaén desprovistas, en aquellos entonces de centros educativos locales. Entonces el centro era privado y sin ánimo de lucro, sostenido por la aportación de las familias y titularidad de la congregación. Todo ello permitió atender estudiantes con bajos ingresos que eran subvencionadas total o  parcialmente por las religiosas en el más estricto anonimato.

Este afán de servicio permanece hoy en día.

También puedes consultar y descargar el COMIC de nuestros padres fundadores